La Homofobia: ¿Un Invento de la Ideología de Género?

 

La palabra “Homofobia” es un neologismo que combina la palabra griega “fobia” (Fobos: pánico) con “homo” (apócope de “homosexual”). Por tanto el significado que se deduce es “fobia a la homosexualidad”. Ahora bien, ¿qué es una fobia? ¿cuáles son sus características?

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) establece como trastorno mental a la “Fobia Específica”, cuyas características principales son:  

  1. Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos (p. ej., volar, precipicios, animales, administración de inyecciones, visión de sangre).
  2. La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional (ataque de pánico).
  3. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional.
  4. La(s) situación(es) fóbica(s) se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar.
  5. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por la(s) situación(es) temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.

 

Es necesario aclarar, que el trastorno mental “Homofobia” no existe en el DSM-IV como tal. Solo podría considerarse la fobia a los homosexuales, como un tipo de “Fobia Específica” (aunque esto no está descripto en el manual como opción explícita). Sin embargo, puede definirse lo que sería una Homofobia si se aplican los síntomas de la Fobia Específica, en una persona que adquiere como objeto fóbico a personas homosexuales. Es decir que en la Homofobia se manifestaría: temor persistente, excesivo e irracional frente a personas homosexuales (o la anticipación de su encuentro); respuestas de ansiedad y ataques de pánico frente a estas personas; incapacidad de controlar dicha ansiedad y angustia; tendencia a la evitación de personas homosexuales o situaciones relacionadas (esta evitación es fruto de la angustia y no es controlable por parte del sujeto),  problemas laborales, sociales y personales a causa de estas conductas fóbicas.

La persona que experimenta una fobia tiene un alto malestar psíquico. Los síntomas son involuntarios, generándole gran sufrimiento e incapacidad para desenvolverse adecuadamente en diversas situaciones en las que interviene el objeto temido (en este caso personas homosexuales). Una persona con una fobia no tiene intención maliciosa alguna hacia al objeto temido, su reacción es totalmente involuntaria y no deseada. Por ello, no podría decirse que quien tuviera “Homofobia” o fobia a los homosexuales, estuviera discriminando.

Luego de este análisis del término, se observa claramente que la utilización habitual del mismo es totalmente incorrecta. Ya desde sus inicios, el término fue creado con un trasfondo ideológico, pues fue el psicólogo estadounidense George Weinberg, quien en 1973 en su libro “Society and the Healthy Homosexual” (Sociedad y el homosexual sano) acuñó el término para expresar “el temor a estar cerca de los homosexuales”.

Se puede citar  también otros autores, como Pichardo, el cual define la homofobia como “una actitud hostil hacia la homosexualidad que se expresa en diferentes formas activas de violencia física y verbal y en un rechazo silencioso e institucionalizado hacia las personas identificadas como homosexuales, que limita su acceso a derechos, espacios, reconocimiento, prestigio o poder.”

Por tanto, hoy en día este término es ampliamente (mal) usado para designar cualquier tipo de hecho (acción u omisión), que no apruebe o no apoye a personas homosexuales o a la homosexualidad (o cualquier otra identidad sexual enmarcada dentro de la sigla LGBTIQ: lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales, queer). Claramente se desfigura el significado de la palabra.

Es necesario comprender que existe un trasfondo ideológico que promueve la mala utilización de este término. Este trasfondo es la ideología de género.

La ideología de género es un sistema de ideas que tiene como base el constructivismo y relativismo (no existe la realidad, cada uno la construye; no existe la verdad, sino que cada uno tiene la suya). Propone por tanto, que las diferencias entre hombres y mujeres responden a una estructura cultural, social y psicológica, y no a condiciones biológicas. En otras palabras, la sociedad inventa las diferencias entre los sexos, éstas no tienen un origen natural. Como resultado, la ideología de género niega que, biológicamente hablando,  los seres humanos se distingan simplemente en dos sexos: masculino y femenino, y afirma que son más las posibilidades (¡¡tantas como cada uno construya!!): gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, son solo algunas de ellas. Cada uno construye su propio sexo/identidad sexual/género.

Esta ideología, ha ido infiltrándose poco a poco en los diversos organismos estatales, en los medios de comunicación, en las instituciones educativas… en la cultura en general. Utilizan el argumento de la minoría discriminada, y bajo este argumento introducen mentiras y deformaciones de la realidad, cifras falsas, falacias y manipulación en el lenguaje mismo. El sentido en que se utiliza hoy en día el término “homofobia” es un claro ejemplo.

Se pretende a través de esta palabra, introducir la idea de victimización de los homosexuales (o cualquier miembro de la llamada comunidad LGBTIQ). El homosexual sería continuamente víctima de una sociedad “homofóbica”. Cualquier desacuerdo con el modo de vida homosexual, o con los homosexuales, pasa a ser homofobia. Si la sociedad no pone en primer lugar a los miembros de la comunidad LGBTIQ es homofóbica. Si una persona considera que la homosexualidad no es un modo natural de expresión de la sexualidad es homofóbica;  si un sujeto cree que la homosexualidad es un peligro para la institución familiar es homofóbico; si un individuo opina que la homosexualidad es un trastorno mental que requiere terapia es homofóbico.  Claramente se deforma el verdadero significado de una fobia. Las acciones antes nombradas como homofóbicas, no son propias de una fobia. Como ya se expuso, la fobia implica otros síntomas (miedo excesivo e incontrolable, ataques de pánico, deterioro significativo de la vida de un sujeto). Por ello, la ideología de género, utiliza mal este término, generando confusión y transformando en un trastorno, acciones y opiniones normales de las personas.  

El objetivo subyacente es convertir en un trastorno, todo hecho (acción u omisión) que no apoye la ideología de género y los miembros de la comunidad LGBTIQ.  Se va introduciendo en el pensamiento de las personas, que cualquier oposición a esta ideología está mal, y es fruto de un trastorno.

Así llegamos a la sociedad actual, en la que se ha instaurado la creencia absurda de que pensar diferente a un homosexual es tener un trastorno mental llamado homofobia, y que es necesario erradicar, “sanar” ese “trastorno”. ¿Cómo se lograría esto? Eliminando a toda persona que no apoye la ideología de género, y convirtiendo la sociedad en una sociedad en la que se privilegie a los miembros de la comunidad LGBTIQ y se prohíba toda oposición a la ideología de género. ¿No es acaso esto el signo más claro de un totalitarismo ideológico encubierto?

Sepamos analizar con sentido común y lógica, cómo hasta en el mismo lenguaje, se desfigura la realidad y se introducen ideas falsas, creando repercusiones concretas en la vida de las personas. Se observan ya los primeros frutos y resultados de esta ideología, como la Ley Nº 5.261 Antidiscriminatoria, de la provincia de Buenos Aires. Esta Ley tiene graves consecuencias prácticas:  

  • Por el solo motivo de generar un malestar emocional, un hecho puede ser denunciado como discriminatorio. Este hecho  puede ser:

– por acción (por ejemplo agredir verbalmente a un homosexual).

– por omisión (por ejemplo si un padre enseña a su hijo que la familia natural está conformada por padre, madre e hijos, estaría discriminando por omisión, por no enseñar que existen otros tipos de familia; o si en un colegio se enseña a los niños que existen los sexos femenino y masculino, se estaría discriminando por omisión porque no se enseñan otros posibles géneros).  

-por influencia indirecta: cualquier acto que, siendo neutro, se considere por parte del denunciante como discriminatorio en cuanto que repercute negativamente sobre él o el grupo al que pertenece (por ejemplo la disposición de una escuela católica de reservarse la elección del personal docente según sus convicciones y creencias) (Artículos  2 y 3)

  • El acusado, en lugar de ser inocente hasta que se pruebe lo contrario, es culpable hasta que se demuestre su inocencia. Por tanto el denunciante no requiere probar su acusación. (Artículo 13)

Esta Ley se está intentando replicar a nivel país, se encuentra en tratamiento legislativo. Sus repercusiones claramente son totalitarias. La libertad de expresión, el derecho de los padres de educar a sus hijos, la libertad religiosa, entre muchos otros derechos, quedarían totalmente vulnerados. La supuesta discriminación hacia las minorías se ha invertido. Hoy esas minorías son privilegiadas, y quien se opone a la ideología de género es discriminado, tildado de homofóbico, y pronto tal vez sancionado o incluso encarcelado.  

Autor del Articulo M.A.H.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: