La Muerte del Gral. Belgrano y la Bandera de la Patria

Como siempre hay que aclarar cosas de nuestra historia “oficial y mentirosa”:  

1) Belgrano no fue un liberal que defendió los principios de la Revolución francesa, el mismo confiesa que en su estadía en Europa luego de la misma a muchos jóvenes como él les entró como una fiebre por la que veían tiranos por todos lados, pero que luego ante la realidad de lo ocurrido en Francia tomaron conciencia de lo que realmente era ese acontecimiento.

2) No fue en la Junta de Mayo un alocado revolucionario, ni un demócrata liberal, sino un verdadero tradicionalista como hijo de España y hombre de piedad y fe sincera. Fue Monárquico, y en esto bastante utópico con idea de coronar a un descendiente de los Incas, irrealidad que le valió la crítica de un patriota como Don Manuel Dorrego.

3) Aunque era abogado y periodista y no un militar de “academia”, no por eso era un tonto, ni un cobarde o inepto como lo demostró en las batallas de Salta y Tucumán, entre otras.

4) Fue un hombre piadoso como  lo atestigua entre otros en Coronel Blas Pico, hecho evidenciado por su devoción al Santísimo Sacramento, a la Virgen de la Merced a quien declaró Patrona del Ejército y le regaló luego de la Batalla de Tucumán su bastón de mando, y la Bandera que creó si bien dice en un comunicado al Gobierno Central que llevaba los colores de la escarapela nacional, es decir  blanco y azul-celeste, no el celeste desteñido que es un semi-color que no se usa en heráldica y que lo impusieron los unitarios luego del triunfo antinacional de Caseros, porque él  era el color del bando  cipayo de los unitarios; además según lo manifestado por su hermano el Sargento Belgrano, tomó los colores del manto de la Inmaculada Virgen del Luján, de la cual era devoto. Su piedad al igual que la de San Martín disciplinó el ejército del norte, el cual era rechazado por los habitantes de esa región por  la impiedad de Castelli y Monteagudo, sumando el Norte y el Alto Perú (hoy Bolivia) a la causa de la Autonomía del Río de la Plata y luego a su posterior Independencia, que no renunciaba a la tradición religiosa-cultural hispano católica, todo lo contrario.

5) Sus últimas palabras, que no fueron “¡Ay Patria mía! (invento de la historia oficial), muestran su ser católico y patriótico, fueron las siguientes: “Pensaba en la eternidad adonde voy, y en la tierra querida que dejó.  Espero que los buenos ciudadanos trabajarán por remediar sus desgracias”; todo un mandato para nosotros.

6) La primera de sus 6 disposiciones testamentarias lo muestran de cuerpo entero: “Primeramente encomiendo mi alma a Dios Nuestro Señor que la crió de la nada y el cuerpo lo mandó a la tierra de que fue formado y cuando Su Divina Majestad se digne llevar mi alma de la presente vida a la eterna, ordenó que dicho cuerpo, amortajado con el hábito del Patriarca Santo Domingo (era terciario de esa orden) sea sepultado en el panteón que mi casa tiene en dicho convento, dejando la forma del entierro, sufragios y demás funerales a disposición de mi albacea.”  Finalicemos con una estrofa del poeta Francisco Luis Bernárdez sobre la Bandera que dice así:  “Bajó del cielo de la patria para mostrarnos la razón de nuestra vida”.

                                                                     Autor del artículo: “El Tambor de Tacuarí”.

  

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